Andrés Blanco, investigador argentino especializado en ciberseguridad, murió esta semana a los 44 años. Bajo el nombre de “6e726d”, fue reconocido dentro de la comunidad tecnológica por sus investigaciones sobre redes inalámbricas y vulnerabilidades.
A lo largo de su carrera, estudió desde el software interno de determinados chips hasta las comunicaciones que se producen entre dispositivos para establecer conexiones. El objetivo de sus investigaciones era detectar fallas y aportar herramientas que permitieran mejorar la seguridad.
Blanco desarrolló parte de su carrera en Core Security y llevó sus investigaciones a escenarios internacionales. Participó de encuentros como DEF CON, en Las Vegas, y Black Hat, además de distintas ediciones de Ekoparty.
En esta última conferencia también tuvo un rol relacionado con la enseñanza: preparaba CTF, desafíos utilizados para que otros participantes pudieran aprender a encontrar vulnerabilidades y comprender mejor el funcionamiento de los dispositivos.
Sus colegas lo recordaron especialmente por su generosidad a la hora de compartir conocimientos. Federico Kirschbaum, cofundador de Ekoparty y Faraday, destacó su disposición para enseñar y acompañar a otras personas.
Ezequiel Gutesman, investigador y excompañero de CoreLabs, también resaltó la influencia de Blanco sobre quienes aprendían junto a él. Otros colegas y alumnos, como Ariel Coronel, expresaron públicamente su reconocimiento y el impacto que tuvo en sus trayectorias.
La causa de su muerte no trascendió. La comunidad de seguridad informática argentina despidió así a un investigador cuya trayectoria estuvo marcada por la curiosidad, la investigación y la transmisión de conocimientos.